Las Radios Comunitarias y el Respeto a los Derechos Colectivos de los Pueblos Indígenas

El derecho a la información ha sido soslayado por la elite de poder en el continente, la que usualmente maneja los medios de comunicación como su  exclusividad  y herramienta de sometimiento.

En la última década  se ha intensificado el trabajo de desinformación que la prensa, radio y televisión, efectúa para sostener los intereses de compañí­as transnacionales, oligarquí­a local  y por supuesto para preservar la hegemoní­a del imperio a lo largo del continente.

Como contrapeso al dominio ideológico existente, las radios comunitarias han logrado romper el cerco informativo y al mismo tiempo impulsan el fortalecimiento cultural y defienden los derechos colectivos de los pueblos y comunidades locales.

La ofensiva que se viene dando en contra de las radios comunitarias en la gran mayorí­a de los países de América Latina, demuestra como el sistema utiliza el monopolio de la información como una tenaza de sometimiento.

En México, el responsable de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblo Indí­genas, Xavier Abreu Sierra (1), señala que algunas radios comunitarias sirven al crimen organizado. En la actualidad existen 83 radios comunitarias que son señaladas como subversivas por la CIRT (Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión).

En ese país la CIRT controla el 90% del dial, el cual ha sido concedido a 13 grupos empresariales (2), los que ven como amenaza ideológica la existencia de radios comunitarias, la gran mayorí­a de ellas ubicadas en zonas rurales, especialmente en los territorios indí­genas.

Existen procesos penales en México, contra integrantes de radios comunitarias: en Monterrey esta incoado un caso en contra de  Héctor Camero de  La Radio Tierra y Libertad (3), al mismo tiempo que en Ocumicho (Michoacan) se prosigue a Rosa Cruz indígena purépecha (4). De ser condenados, la ley contempla hasta penas doce años por el delito de la “apropiación” de las ondas hertzianas.

En Guatemala en el mes de marzo del año 2006, se dio una serie de cierres de radios comunitarias, en los Departamentos de Chimaltenango y Huehuetenango,  zonas de ese país donde casualmente se han emprendido consultas comunitarias para frenar las concesiones mineras.

Chile inició una ofensiva en contra de las radios comunitarias en agosto del año pasado, la cual puede afectar a 40 radios comunitarias (5).  La Brigada de Investigadora del Ciber Crimen, adelantó la denominada  ” Operación Silencio”, promovida por Eugenio González, amigo personal del recién elegido Sebastián Piñera, y propietario de la radio Congreso, quien interpuso las acciones legales en contra de las radios comunitarias.

En Ecuador bajo el gobierno de Rafeal Correa, el pasado 6 de enero se comprometió a la entrega de licencias a las radios comunitarias indígenas, por intermedio de Secretarí­a de los Pueblos (6). Al mismo tiempo cierra la radio comunitaria del pueblo Shuar, La Voz de Arutam, bajo el pretexto de la misma incita a la violencia (7) . Natale Antum, director de la emisora, aclaró que no se incito a la violencia sino a la defensa del territorio del pueblo Shuar.

El papel fundamental de las radios comunitarias es ampliamente reconocido por la Relatoría de Libertad de Expresión de la OEA, así­ como por diversos instrumentos jurídicos internacionales, que reivindican el derecho a la  información.  En Argentina en el mayo del año 2006, el Comité Federal de la  Radiodifusión, reconoció la titularidad de 65 radios comunitarias, como parte de un proceso de ordenamiento del espectro radioeléctrico (8).

El reciente incendio en Honduras,  de  Faluma Bimetu, la radio comunitaria gari­funa   de Triunfo de la Cruz, demuestra una vez más el rol que cumplen las radios comunitarias en la defensa de los territorios ancestrales de los pueblos indí­genas.

El monopolio de los medios de comunicación, a manos de pequeños Grupos es una fórmula planetaria para mantener el status quo. Los estados -nacían impregnados de una visión neoliberal, se ven amenazados en su esencia, cuando se logra romper el cerco informativo.

Los derechos colectivos de los pueblo indígenas, frecuentemente han sido diluidos y  menoscabados por los intereses tanto de las compañías transnacionales como de los gobiernos locales. Entre el cierre de la radio Shuar Arutam y la quema  de la radio garífuna Faluma Bimeti, existe el denominado común de la defensa de los derechos colectivos, especialmente en referencia al territorio ancestral.

Para los pueblos indígenas y comunidades locales, el acceso al uso de las ondas hertzianas se convierte en una defensa de las culturas locales, en especial de la riqueza lingüística del continente, que cada dí­a se ve mas deteriorada ante el avance de los procesos de homogeneización  instigados por la cultura dominante.

Siglos de colonización son replicados por intermedio de los medios de comunicación masivos, de ahí­ la importancia de luchar por el respeto de las radios comunitarias, las que se encuentran ligadas a los usos y costumbres de nuestros pueblos.

(1) http://www.eluniversal.com.mx/notas/vi_651948.html

(2)http://www.eluniversal.com.mx/notas/vi_651948.html

(3) http://www.amarcmexico.org/radiosagredidas/3007.html

(4) http://www.amarcmexico.org/noticias/3006.html

(5)http://www.granvalparaiso.cl/v2/2009/08/10/inminente-censura-a-40-radios-comunitarias/

(6)http://www.agenciapulsar.org/imprimir.php?id=16538

(7) http://www.agenciapulsar.org/imprimir.php?id=16590

(8) ://www.aporrea.org/medios/n77279.html

La Ceiba, 26 de Enero del 2010

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